¡Me aceptaron en un Máster!

Me hago nuevamente de este pequeño espacio, para dejar plasmada otra entrada en mi diario de cuarentena.

Hace 2 días abrí un correo electrónico que jamás pensé que llegaría. De hecho, hace 2 meses, mientras estaba confinada en mi casa, rellenaba los campos del curriculum vitae y me decía que era una posibilidad ínfima. Me veía completando mis nombres, números de ID, experiencias, y decía, esta niña qué pretende, ni que tuviera madera para esto.
Hace 3 días entró a mi bandeja de correos, por una tangente, la notificación de haber completado los requisitos necesarios para ganarme una beca. UNA BECA. GANARME.

¿Qué? ¿Será una broma? “GANADOR DE BECA DE EXCELENCIA – Máster en Oncología Molecular” Para ser una broma me conocen bastante bien. ¿Será como las estafas de la realeza nigeriana?

Pero no, es muy real. Me he ganado una Beca de Excelencia Académica. Para cursar el Máster en Oncología Molecular.

Estoy supremamente feliz. Esto es algo que he buscado hacer desde que recibí mi título de Especialista en Oncología. Dar pasos hacia adelante en mi formación y adquirir más y mejores conocimientos para enriquecer mi desempeño laboral.

Este máster tiene un formato online, dura un año y comienza en Septiembre 2020. Está avalado por la European School of Oncology, la Sociedad Española de Oncología Médica, y la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia. El máster está dividido en 4 módulos que incluyen la presentación de un Trabajo especial de Investigación.

Máster de Oncología Molecular – Página Oficial

La oncología incluye con más importancia, el ejercicio comprensivo de la biología molecular. A medida que se perfeccionan técnicas de diagnóstico y tratamiento, se avanza en la definición de una estrategia multifacética que amplía el panorama de más pacientes. El cáncer está pasando a convertirse en una enfermedad crónica y manejable y esto permite ganancia de años en las vidas de miles de personas. El objetivo es y seguirá siendo, sumar sobrevivientes.

Como es bien sabido por todos, la educación de especialización y subespecialización es de difícil acceso a nivel mundial, especialmente por los costos económicos de estos estudios. Es por ello que las instituciones otorgan beneficios a algunos candidatos con deseos de aprender pero limitaciones a la hora de cubrir los montos. He tenido la fortuna de calificar y ganar la beca, pero aún tengo que pagar la mitad del costo del Máster.

La beca cubre 3.600€. Debo pagar el resto de la matrícula que totaliza 3.300€, repartida en 3 cuotas: 900€ de reserva de plaza, 2.000€ de matrícula y 400€ de una última cuota a cancelar en febrero 2021.

Si bien es difícil acceder a la educación terciaria por un tema de costos, en Venezuela es más complicado aún porque no existen instituciones que financien este tipo de actividades. No tengo la posibilidad de solicitar un crédito estudiantil, y mucho menos por semejante cantidad.

Por eso, he decidido recurrir a la recolección de fondos, para no perder la oportunidad de avanzar en mis estudios y en mi especialidad. Esto además me permitirá mejorar la atención brindada a los pacientes que acuden a mi consulta.

Aunque mi intención es pagar directamente mis estudios, tengo la imperiosa necesidad de desembolsar 900€ en 10 días y 2.000€ antes del 31 de julio, para garantizar mi permanencia en el Máster. Desafortunadamente no cuento con esos recursos, por lo que me veo obligada a apoyarme en su disposición de ayudarme a lograr esta meta y acompañarme en el camino, como ya lo han hecho antes y por lo que siempre les estaré profundamente agradecida.

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A continuación, les dejo las modalidades para donación, si desean apoyarme a alcanzar las cuotas que totalizan 2.900€ . Cualquier aporte será bien recibido.

Para donar en Bolívares: Banco Provincial cuenta corriente Sara Altuna 01080015320100098549 CI 17401883

Para donar en USD vía PayPal: DONACIÓN VIA PAYPAL paypal

Para donar en USD vía Zelle: lunaj21@gmail.com

*Edit 09 de junio 2020*: Gracias a los buenos oficios de una amiga residenciada en EEUU, pudimos iniciar una campaña en GoFundMe: “‘Ayúdame a estudiar mi Maestría'” gofundme.com/f/myhfx8-ayuda.

De nuevo, agradezco tu tiempo de lectura, y cualquier aporte que decidas hacer.

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Oficialmente Hasta Que Dure

Recomendaron llevar un diario de la cuarentena. Aquí no había escrito nada hacía ya un tiempo, hasta antes de ayer. El tiempo se estira y se encoge. Su maleabilidad puede resultar inquietante. Hoy es oficialmente mi día número 2 recluída, porque por motivos variados tuve que salir a lo largo de la semana: a ver pacientes, a comprar cosas, a ver a la ciudad detenerse pero no tanto. Me oprime en el pecho una permanente sensación de angustia y silencio, como una fiebre rara que no es fiebre y un zumbido en los oídos, que siempre lo he tenido pero ahora se hizo más presente porque lo busco con vehemencia, como si escucharlo me ayudara a sentirme mejor. Todo el tiempo busco percibir olores, esta mañana el desayuno me supo bien. Mis pulmones me siguen dando vida. No he notado fallas en mi cuerpo más allá de los achaques habituales por mi sedentarismo. Recuerdo una y otra vez esa ocasión de una semana que pasé en cuarentena por zika: todo comenzó con una sensación rara al mover los ojos. Pensaba que no podría manejar porque no podría mirar al espejo del copiloto para hacer cruces y cambios de carril en mi trayecto al hospital. Ese día tuve guardia y aunque no me sentía del todo mal, tampoco me sentía del todo bien. La guardia fue tranquila y yo pude descansar. Al día siguiente,  al llegar al área de consulta, me indicaron que me fuera de reposo: tenía fiebre, una erupción rojiza en todo el cuerpo y la boca dormida. Así fue, que viví esa semana en febrero de 2016. Pero el zika no me mató. Cuatro años después, escribo esta nota a modo de dejar constancia de que al menos, hasta hoy, no he tenido ningún síntoma físico, pero sí varios mentales, que van desde la angustia de contagiarme y contagiar a mi familia, hasta la ansiedad por vaticinar lo que nos sucederá en las próximas semanas. Como el zika, que no me mató, este bicho tampoco lo hará. Pero toca cuidarse.

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A New World

Hace una semana todo cambió: y ya no pudimos estar más entre nosotros. Nos encontramos aislados en nuestra compañía. No vamos más allá de las miradas, porque apenas una estrechez en la distancia puede ser el detonante. Todo es tensión y nervios, vidrios de los lentes empañados por el uso obligatorio de una barrera inútil. Todo contacto da miedo. Todo siempre huele a alcohol y resequedad. Las fuerzas de orden público crispan (más) los nervios. Sin socorro no hay salvación. La bata cuelga del asiento del carro y luego de la espalda, pero a la casa no entra. Volver es desnudarse en la entrada, con pudor, aunque no importa quién pueda ver. La bolsa negra. Cada excursión termina en la bolsa. La angustia es general, pero silenciosa. Algunos no han entendido la implicación de lo que viene. Otros la ven con demasiada lucidez, contenida por la impotencia. Llevar las cosas un día a la vez. Comenzó con la despreocupación por ese océano entre nuestra fragilidad y ese diminuto disruptor. Pero vivimos tiempos donde las distancias perdieron dimensión. Lejos no existe.

Ahora cerca, tampoco.

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