Mangos

Ahí se asoman
Tímidos de verde

Joyas relumbrantes

Ignorando que
de nuevo

Rescatarán del olvido

Sueños fenecidos

por el hambre.

Publicado en Ejercicio, Reflexiones, Verborrea | Deja un comentario

#1S: Impresiones sobre la marcha

He decidido contestar la pregunta.

Estoy escribiendo sobre lo que estoy pensando con un leve dolor de cabeza y sentimientos encontrados.

Participar en la #TomaDeCaracas hoy 1 de septiembre me dejó con varias impresiones en la cabeza.A continuación un ¿breve? resumen con mi opinión sobre ellas.

-Ya me dijeron esta semana, que debo aprender a ser breve-

La primera de ellas es la madurez con la que muchos han asumido el compromiso de intentar rescatar a Venezuela de las fauces de la infamia, que casi la ha devorado por completo. Por supuesto, hay excepciones, como la muchacha que vi jugando Pokemon GO. Pero ya esa es harina de otro costal y cada quien con su obsesión.

[Siempre que no lastime a nadie, no le veo ningún problema]

La segunda es que la gente quiere protestar. La gente quiere cambio. Aunque no sé muy bien si comprenden la profundidad del cambio que debe sufrir Venezuela tanto en lo político y económico, como lo social, y lo doloroso que resultará. Nunca habrá sido tan difícil salir de una recesión y una descomposición como la que se traga a Venezuela. La gente está muy dispuesta a pedir revocatorio, pero no sé si a renunciar a la política “regalista” (sic) , que en el fondo, es lo que ha contribuido en gran parte a perforar la economía y socavar las bases de nuestra estabilidad.

Pilares de arena.

La tercera es que, obviamente, la gente tiene esperanza. La gente está dispuesta. La gente sabe que no es sentarse a esperar. Saben y están dispuestos a hacer lo que haya que hacer, porque estamos viviendo un capítulo sumamente oscuro, y debemos entender que de no hacer algo pronto, de no haber un cambio pronto, no habrá luego vuelta atrás.

Lamentablemente no me quedé lo suficiente para escuchar las palabras de los dirigentes, pero pude alcanzar la gran tarima ubicada en plena Av. Francisco de Miranda a la altura de Chacao, para conocer lo que dirían a esa masa esperanzada de gente dispuesta. Sólo pude escuchar la primera parte, de dirigentes estudiantiles tratando un poco escuetamente, de defender a la muy golpeada y vilipendiada Academia. Nombraron a sus representantes encarcelados y perseguidos, y se plantearon en pie de lucha, como siempre ha sido desde que la Universidad existe en Venezuela como fuerza de cambio.

El momento del himno nacional fue escalofriante. Pero en el buen sentido. Confieso que no lo canté, porque estaba grabando. Unos pasos más adelante, una muchacha intentaba conversar con alguien por teléfono y, en vista de no poder por el estruendo, decidió alzar su equipo para que el interlocutor escuchara mejor lo que estaba pasando. Se cantó dos veces, la primera estrofa y el coro, como suele estilarse porque el himno es largo. Luego la gente espontáneamente empezó con el verso “seguid el ejemplo que Caracas dio”, que cierra la última estrofa de 3 que tiene la canción nacional.

Seguid el ejemplo que Caracas dio.

Ese ejemplo quizás ha venido un poco tarde. Hemos tolerado muchos abusos de las instituciones con un silencio que pudiera catalogarse erróneamente como estoico. La gente está sufriendo. Sofocada en múltiples angustias. Es diabólico haber permitido que se llegara a esto, y por eso nunca dejaré de pensar que siempre ha sido parte de su plan. Sobre todo porque estos niveles de miseria ya se han vivido antes, en otros experimentos socialistas fracasados que no han dejado más que una estela de dolor y muerte. Pero siguen repitiéndose, perfeccionando su maldad.

Y este experimento aterrizado en Venezuela se perpetuó en parte por apoyo masivo y en parte por complicidad silenciosa. Pero ya comienzan a aparecer los efectos adversos a mediano plazo de una droga que por mucho tiempo se abusó con disfrute. Ahora para corregirlo, nos está costando un mundo. Ni hablar de erradicarlo, eso parece ser una lucha cuesta arriba. Y para curarlo, sólo el tiempo dirá si habremos aprendido la lección.

Pero hoy sirvió para decirnos a nosotros mismos, con los oídos y ojos del mundo atentos, que ya estamos en otra página de la historia, donde no cabe el ch-abismo, que sistemáticamente ha venido torturando a Venezuela y sacándole la vida durante lustros de paso veloz. Sin ánimos de sonar a cliché, tenemos muchas heridas que sanar. Tenemos que reconciliarnos con nuestra ciudadanía. No podemos permitir que nos vuelvan a arrollar unas instituciones corruptas sin alzar la voz y hacer algo al respecto. El poder no respeta humanidad.

El poder arrolla y arrasa y no pide permiso. Para cuando termina de dañar, no queda nadie a quien pedir perdón.

Sin embargo, seguimos guindados, a la expectativa de un milagro. A ver si la manifestación masiva de voluntad de cambio le tuerce la terquedad a los que nos están trancando el camino de regreso a la civilidad. Esperando que a los delincuentes que secuestraron las instituciones y a la Constitución Nacional misma, se les ablande el orgullo y permitan que el pueblo determine su destino. Suplicándole a las parcas que tejan para Venezuela una tela hermosa, que la saquen de este soponcio eterno de inercia asesina que nos lleva por el despeñadero, después de haber salido a la calle un par de horas.

Con una falla grave de traducción del mensaje por parte de los dirigentes.

La gente ya no cree en mensajes de tarima como métodos de presión y cambio. Necesitamos acciones directas y persistentes, más allá de un exhorto, una súplica, una orden gritada a un micrófono, dirigida a una persona, o a varias, que ultimadamente no escucharán y por supuesto, harán caso omiso del mensaje del pueblo, de donde nace y a donde cae todo el poder. Al menos, eso dicen los expertos en el tema. Yo apenas soy una médico jugando a intentar dar sentido a todo este desastre socialista que nos ha tocado vivir y sobrevivir. Para que los que vienen no tengan que vivir esto de nuevo, preferiblemente nunca más (o al menos nunca tan mal, porque siendo la historia cíclica, este evento está destinado a repetirse dentro de algunos años).

Entonces, pienso en el sinsabor de haber hecho el esfuerzo (atravesar el país en muchos casos), de haber sumado suficiente coraje para salir a manifestar, a alzar la voz. A sumar voluntades para demostrar la inmensa fuerza que somos, cuando nos unimos en paz. Todo para terminar puntualmente a la hora pautada, devolviéndonos luego a nuestras casas (de nuevo, yo me retiré antes, por cuestiones de seguridad). Entonces sólo puedo asumir que los convocantes, pensaban en evitar que la manifestación se descontrolara, que la gente se cansara o que la delincuencia y los esbirros del régimen arremetieran contra el estimado millón de personas que acudieron hoy a marchar.

Pero el habernos devuelto a las casas sin un logro tangible, más allá de haber participado en la manifestación política más importante de nuestra historia contemporánea, es muy peligroso. Porque las emociones están muy lábiles y, como dije antes, todo pende literalmente de un hilo. Nuestro país necesita que logremos el cambio, más que salir a demostrar que queremos lograrlo.

Un paso muy importante, pero no el único. Hay que seguir andando, y si no damos el siguiente pronto, no pondremos a andar el tan anhelado cambio que más que merecer, es nuestro deber conseguir. Como ciudadanos involucrados estrechamente con el destino de nuestro país.

Gracias por leer el desahogo de esta simple mortal.

Seguiremos adelante. Creyendo en que lo lograremos.

Sara.

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Daydreaming

Iba un 2016 en plena carrera para culminar como “un año más”.

De repente un día de mayo, en Twitter, leo: “Burn The Witch  de Radiohead”, con un link de youtube. Al no ser muy crédula, pregunté sobre la trama del video. La respuesta me congeló la sangre: “es lo nuevo de Radiohead“. No lo podía creer.

Llegué a casa casi desesperada. Después de maldecir mil veces al proveedor de internet banda ancha por su pésimo servicio, procedí a escuchar. Una vez. Dos veces. No puede ser. Tres veces. Las cuerdas son geniales. El sonido de la podadora o lo que sea. La trivialidad del pajarito. Y luego la letra intensa. Yo no podía entender lo que estaba pasando. Cuarta vez. El bajo es brutal, me recuerda a las síncopas en “Airbag”. Bendito sea el creador, LAS CUERDAS. Mi cerebro se quedó pegado. LITERALMENTE PEGADO. Sólo recuerdo haber tarareado muchas veces “Burn The Witch”. Hasta el sol de hoy. Una de mis favoritas.

Un par de días después, salió un segundo video. “Daydreaming” fue publicado el 6 de mayo con la leyenda: Sacado del nuevo álbum que saldrá al aire el 8 de mayo de 2016 a las 8 pm BST.

NO. PUEDE. SER.

Luego prestar atención a la abyección. El video no me cautivó como la maravilla en stop-motion the “Burn The Witch”. Thom tiene el pelo grasoso, pensé. Pero entonces algo pasó, Thom entró a la cueva donde se sintió en casa, y los contrabajos empezaron a latir. Me enamoré. Dos veces. Tres veces. Y encontré la fragilidad del engaño sumamente deliciosa. Una exquisitez, la mentira de soñar despierta.

(Demásestádecirqueesefindesemanafueagónico)

Creo que nunca había sentido tanta expectativa por el lanzamiento de algo. Nunca. Pero sí, pasé ese fin de semana leyendo sobre #LP9, en todas partes, fanáticos confundidos y desesperados como yo; y escuchando mucho Radiohead, que por alguna extraña razón había abandonado. El domingo 8 fue espectacular. La radio de la BBC (@bbc6music) en conjunto con Radiohead, decidieron transmitir en vivo a partir de las 2 pm EST (8 pm BST), una por una las 11 canciones que componen, finalmente,”A Moon Shaped Pool“, el tan ansiado #LP9. Creo que nunca había llorado tanto por un motivo tan trivial, pero cuando empezó la transmisión, estaba tan ansiosa que tan pronto el locutor dijo: “Here’s the first track of Radiohead’s new album, ‘A Moon Shaped Pool'” me solté a llorar.

Más de un mes ha pasado desde ese día. 42 días para ser exactos. Incontables veces he escuchado el disco. Siempre concluyo que es precioso. No es mi favorito, pero no deja de ser maravilloso.

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Radiohead dejó atrás la furiosa guitarra explícita, en “Hail To The Thief“. Con eso hay que reconciliarse, y seguir. Estar toda la vida añorando a que vuelva es inútil. El tiempo pasa y se encuentran nuevas formas de expresarse. Una extraña melancolía experimental se apoderó de “In Rainbows“, que con facilidad es mi disco favorito de la banda. Después de casi 10 años de giras y un disco que no salió muy bien (“The King Of Limbs” es de lo peorcito porque no tiene mucho de la esencia, parece un proyecto como para salir del paso, con momentos muy hermosos, pero nada significativos ni trascendentales). Entonces vino el silencio. Siguieron presentándose en festivales e inclusive salió un disco de remixes de “The King Of Limbs”, al que no le hice mucho caso por no ser muy fanática de remixes electrónicos. La presentación de Live From The Basement sí fue un espectáculo, mejor inclusive que el disco original.

Pero volviendo al tema. Son 11 pistas mezcladas. Muchas son canciones viejas, presentadas en conciertos, pero nunca grabadas en estudio.

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Sin embargo el tratamiento de la creatividad confinada le da a las canciones un aire misterioso y concatenado, sin revelar mucho de lo que las inspiró en sí. La más impresionante para mí fue “Present Tense”. Nunca antes la había escuchado a pesar de ser una de las canciones viejas, presentadas previamente. Comienza con ritmos e instrumentos propios de la Bossa Nova. Sí. Radiohead y Bossa Nova. y hasta el final no me lo podía creer. Y sí, es intencionalmente una Bossa Nova. Es genial, nunca pensé que bailaría Radiohead con ritmos tropicales.

Me gustó también que hay trocitos de canciones viejas (más) en las versiones de estudio de AMSP. Por ejemplo, el inicio de “Ful Stop” me recuerda a “Cuttooth”. El de “Tinker Tailor…” me recuerda a “Supercollider”. Y así. Son detallitos tipo Easter Eggs, que me parecen agradables para lograr atención y reflexión.

Cada canción tiene su sitio. Y te pone en ese sitio. De “Glass Eyes” lo que más me impacta es el cello al final, con un vibrato tan doloroso que pareciera llanto ahogado. La letra siempre recurre: “estoy donde no debo estar, me iré sin importar a dónde”. A eso creo que se refiere todo esto, a ese momento en el que te ves a través de toda tu vida y dices, no quería estar aquí pero aquí estoy. También hay cierto cinismo, hartazgo de todo lo que siempre está mal, una y otra vez. Un eterno soñar despierto con que las cosas algún día estarán mejor. Mientras tanto, se baila para obviar el presente.

Porque el verdadero amor espera y no muere escondido en un ático. Espera en la melancolía del inicio, en la tristeza de lo que pudo ser. Pero espera entre ecos de pianos confundidos y mezclados tan perfectamente que parecen olas de tiempo al pasar.

Un aparte para la guitarra de Jonny Greenwood. En “Identikit” es, revivió. Y mientras los corazones rotos hacen llover, un grito permanente revienta la paz de la percusión tímida, para explotar al final y hacerse cargo del último desahogo, del respiro, del rompimiento con esa derrota increíble.

En general, el disco me parece excelente. Arreglos brutales de cuerdas que teletransportan a todas partes. Salpicones de sintetizadaor + piano + percusión que hacen soñar. Redenciones de canciones y emociones y esperanzas. Disecado hasta lo más minúsculo, hasta la más pequeña corchea. Sin mucho que explicar. Un punto de quiebre y reflexión personal.

Just don’t leave.

Esperando #LP10 con ansias ya.

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