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Esta es una de esas entradas que me resulta molesta.

Esta es una de esas entradas que detesto…

Esta es una de esas entradas que debo escribir, porque el exorcismo escrito me vale más que el hablado. En el hablado, conmigo como interlocutora, no logro sino perpetuar mis sentimientos emponzoñados y mis preguntas sin responder (aunque sí tienen respuesta, pero nadie quiere dármela).

Los últimos días han venido sucediéndose cargados de alguna sed de paz, que me acosa desde que puedo recordar, y hasta que pueda recordar. No consigo saciedad. Una sed enorme de calma interior, de aplacamiento de la tormenta emocional, de población de la soledad y de iluminación de la mentira. Me pudro en mentiras, en sinceras omisiones de información, en soledades absolutas y aislantes, de estas que me resultan, sin embargo, más esclarecedoras que el más nutrido de los debates.

El mayor hallazgo es ese: el haber encontrado de frente a mi soledad. Esa absoluta certeza de que mis manos se balancearán a mis costados en perfecta armonía y libertad. Esa indivisible realidad, en la que sólo mis pensamientos ocupan y aconsejan a mi mente, sin contar con otra palabra que la mía para considerar una idea o trazar un plan de vida. Lo único que sé, es que es un hecho, y todos los que han querido decirme lo contrario sólo saben que no saben mentir, porque no han hecho el esfuerzo de demostrármelo.

Cada suceso, desde hace unos meses, ha venido colmado de una tristeza indescriptible, pero peor aún: acumulativa. Una copa rebasada sobrepasa todos los mecanismos de defensa, y ya hay una sentencia: seguir es imposible, sin dejar algo atrás. Y así lo hice. Amputé una parte de mi vida, significativa. Pero porque estaba descompuesta y ya no servía sino para hacerme daño. Entonces, la saqué de mis recuerdos y de todas las posibilidades de reaparición. En el fondo de mi cabeza, donde almaceno las cosas que no quiero matar, sé que deseo fuertemente que todo lo perdido se regenere, como si las cosas y los tiempos no hubiesen pasado. Pero el fondo de mi cabeza queda muy lejos, ya no podré rescatar de ese limbo ni lo bueno ni lo malo. Todo está perdido.

Una traición más, un abandono más para mi largo historial. Palabras que se han dicho antes y ahora vuelven para cobrarme la tarifa de su falsedad. Promesas rotas en mi remendada voluntad. Otra capa más, para mi ya pesado caparazón. Un motivo más para separarme de todo, dejar las cosas como están, desaparecer. Los desaires repetitivos ya son confirmatorios de que no seré extrañada, porque sólo soy extraña, estorbo.

Esta es una de esas entradas que detesto escribir. Contienen solamente la verdad.

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Acerca de saraceci

I absolutely love Radiohead, except for "Creep". I'm conscious of how dangerous life can be, and yet I have no idea of how unbelievably dangerous it can get.
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