El Poder de la Omisión

Querido diario, (ay, qué cursi, si Ed lo lee me mata)

Hoy fue un buen día. Usé mi primera computadora y escuché toda la música ahí atrapada, a la que extrañaba con locura. La consecuencia de tener un juguete nuevo es que los viejos y más queridos quedan desplazados momentáneamente.

No medimos el poder de la omisión. La omisión impacta con una fuerza que no debe ser descartada. Las palabras calladas a veces golpean al receptor con la misma potencia de una granada que detona a pocos metros, dejándolo sordo. Los hechos reprimidos pueden desatar conflictos cataclísmicos, así se trate de un apretón de manos que no se dio, por timidez u orgullo.

Una vez, un profesor a quien detesté hasta las últimas consecuencias, me dijo una cosa. La única que yo pudiera decir que me enseñó. Me dijo: “Usted nunca asuma nada. No asuma que la gente sabe lo que usted está pensando.” Odio decirlo, pero en ese aspecto, el desgraciado tenía (y tiene) la razón. Pocas veces asumo algo que puede bien comunicarse así sea con señales de humo, aunque suelo pecar intentando leer mentes y forzando pensamientos propios en conciencias ajenas con poco (ningún) éxito. Siempre preguntar, por tonta que sea la pregunta. Pero con cuidado de pasar por tonta pero no por idiota.

No soy una sabelotodo. Yo creo que soy una sabelonada a quien le gusta preguntar en lugar de gritar. Pero me tiembla la determinación de vez en cuando y cuando me vuelvo para medir la magnitud del lío en el que me he metido, me encuentro con una maraña de confusiones que difícilmente se desenvolverá. Después se me enreda la lengua, me ofusca el orgullo, me trago las lágrimas y me tropiezo estrepitosamente hacia una explicación coherente. El proceso, sin embargo, siempre es tortuoso y detestable.

Eso es lo que pasa cuando uno no pregunta.

Esta es una de esas entradas sin pies ni cabeza, masas amorfas que no merecen un título, pero sin el cual no pueden ser publicadas. Por eso va en -Nameless-, porque sinceramente, aún no sé qué hacer con ella, ni con el episodio que la gestó y luego parió.

Anuncios

Acerca de saraceci

I absolutely love Radiohead, except for "Creep". I'm conscious of how dangerous life can be, and yet I have no idea of how unbelievably dangerous it can get.
Esta entrada fue publicada en -Nameless-. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El Poder de la Omisión

  1. Ed JL dijo:

    Yo nunca entendí este escrito. Nunca. Lo he leído como dos o trés veces. (Dos porque la tercera vez no lo terminé, me interrumpieron).

    Me es más fácil entender una obra de Stravinsky totalmente nueva para mí. Me es más fácil entender a Hosokawa o introyectar un capítulo entero de algún tratado filosófico de Immanuel Kant; pero este escrito, y quizás también a ti, jamás lo entendí(ré).

    Saludos.

    Ed.

  2. saraceci dijo:

    Yo tampoco lo entiendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s